martes, 28 de enero de 2014

Luz y oscuridad.

Elegí esta imagen porque de alguna manera, los dos extremos resultan ser aterradores, por lo tanto es un llamado a buscar el centro.

Nunca imaginé que él haría eso ¿Pero cómo es posible?
¿Han escuchado alguna vez algunas de esas frases? Generalmente las usamos al estar decepcionados de alguien que hizo algo que jamás pensamos que haría: “Él, justamente él, que se veía tan buena persona y además actuaba como tal”. Eso suele pasar, y la explicación es simple, todos, TODOS tenemos en nosotros mismos más oscuridad de la que creemos o pensamos. Pero no pierdan la esperanza, de igual manera, en todos también existe mucha más luz de la que creemos o pensamos.
Ante esto ¿Qué podemos hacer? Creo que la clave está en conocerse a sí mismo y ser consciente de esa luz y esa oscuridad extremas, de esta manera, si en algún momento de nuestra vida sale a flote ese lado más oscuro, sepamos bien con lo que estamos tratando, podamos manejarlo y no que ese lado más oscuro nos maneje y manipule a su antojo. En caso de que quiera aflorar ese lado luminoso extremo, tal vez no hay que tener tanto cuidado, ya que si es luminoso, no dañemos a nadie, ¡Pero cuidado! Los extremos se tocan y es muy fácil pasar de uno al otro. Además si sacas ese lado luminoso extremo, por ejemplo, al ser extremadamente generoso, tal vez, en ese estado en que estás poseído, puedas de todas maneras dañarte a ti mismo o a alguien más con algún efecto colateral. Por eso es importante actuar conscientemente, así sabrás de mejor manera qué decisión tomar y cómo actuar. Tal vez, siendo extremadamente generoso o, extremadamente honesto o, extremadamente amoroso, metas la pata y al verte en ese error, puedas pasar rápidamente al lado oscuro.
Por tanto, vuelvo a repetirlo: Conócete a ti mismo, explora en tu interior y observa toda la oscuridad que hay en ti y también toda esa maravillosa luz. Si eres consciente de aquello, si en alguna situación de tu vida quiere manifestarse ese lado oscuro, manéjalo y dirige esa energía. Al mismo tiempo si eres consciente de toda la luz que hay en tu interior, tal vez puedas dejar de ser egoísta y canalizar toda esa luz para mostrarla al mundo.
Si observas en tu interior y descubres tu oscuridad, y te das cuenta que es terrible, no te asustes y no te aflijas. Como dije antes, todos tenemos eso, es parte de ser humano, todos podemos llegar a esos extremos. En general vivimos en una cultura en donde debemos vivir según lo que se considera políticamente correcto. La verdad es que no estoy totalmente en contra de eso. Para convivir con los demás necesitamos modales y ciertos protocolos, pero debemos verlo como una herramienta, algo que nos facilita la vida y no que nos aprisione o complique.
Al mismo tiempo, si descubres toda la luz de tu interior, tranquilo, no te creas tanto el cuento, tu mente y ego falso también pueden tentarte con eso.
Si conoces tus extremos, también sabrás dónde está tu centro. Si manejas tu centro, te manejarás a ti mismo y, podrás volver a él si así lo decides, ya que de otra manera ¿Cómo podrás volver a tu centro si no sabes en dónde está?
¿Cómo conocerte a ti mismo? ¿Qué Camino elegir? Hay muchos. Algunos serán mejores que otros para ti según tus características. No es que uno sea mejor que otro, pero para tu actual encarnación, uno en específico o unos cuantos, podrían ser los más adecuados. Si quieres descubrir cuál o cuáles son, encomiéndate a tus deidades, permite que te hablen al corazón y tu propia divinidad interior mantendrá un diálogo fluido con ellas, así, poco a poco, serás capaz de escuchar ese diálogo y tu corazón sabrá qué hacer.

Dedicado a mi “yo” adolescente, quien observó aterrado su propia oscuridad, pero mantuvo la esperanza y perseverancia para encontrar un Camino.


Febo.

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